¡vendo año viejo casi sin usar! [monólogo de un tonto ii]

Todos los años cuando llega el 31 de diciembre (o sea hoy) acostumbramos hacer una recopilación de lo que hemos hecho o no (no se si todos, hay algunos más obsesivos que otros), y aunque parezca mentira  nuestro balance final siempre resulta igual que el año anterior. O en otras palabras el año siempre termina con nuestros propositos, metas o espectativas en una lista inservible, que de valor no tiene nada... ni para limpiarse el culo, como diría mi mamá.
Entonces porque no hacer listas de cosas que si vamos a cumplir, o mejor dicho, cosas mas sencillas de cumplir y que nos llenen de mayor satisfacción y así no terminar el año frustados porque hemos dejado pasar trescientos sesenta y cinco dias mas un cuarto de vuelta intentando cumplir con metas que nos hacen infelices.

Yo en mi lista personal ya tengo algunas cosas que se están dentro de mis posibilidades, y que tambien se que podré cumplir o por lo menos acercarme a cumplirlas.
  • Volver a fumar por placer. Si, asi es... hay gente que dice «este año dejaré de fumar», baaah! mentira, dejar de fumar no es tan facil, en su lugar yo prefiero volver a fumar y disfrutar cada cigarrillo y no hacerlo por ansiedad o costumbre que a fin de cuentas son dos cosas mas peligrosas que el cancer pulmonar.
  • Caminar por la ciudad. Si hay unas de las cosas que me divierte, relaja y entretiene es caminar por la ciudad. No importa el rumbo, lo único que importa es salir y andar por la urbe desordenada y caotica, mirar los rostros de los protagonistas anónimos de ese caos, inventarles historias, darles o quitarles vida.
  • Volver a escribir. Quiero volver hacerlo como antes, cuando no me costaba, cuando cada palabra seguia a otra sin ningún esfuerzo aparente.
  • Seguir fotografiando cosas pequeñas. Mmmm... el mundo macro.
  • Ir al cine por lo menos dos veces al mes. Puedes bajar todas las peliculas que quieras del internet, rellenar tu disco duro y declararte el Emperador Cósmico de todos los piratas, pero ver una película en tu PC o en la sala de tu casa no se compara ni en una mínima parte a estar en una sala de cine. No se, puede que yo esté loco o solo sea fetichista pero las salas de cine me fascinan, excepto cuando tengo a alguien pateandome la butaca.
  • Hablar mas seguido con niños. Si alguno de ustedes alguna vez se ha sentado a hablar con un infante menor de nueve años sabrá de que hablo, no se si sea igual con todos pero resulta una experiencia sin igual. La forma como ven las cosas, sus ideas y ocurrencias... lamentablemente después de los diez ya es otro cuento.
  • Nada de dietas y ejercicio. Conozco gente que hace dietas que nunca funcionan, y he llegado a creer que no funcionan porque se mantienen preocupados por lo que pueden comer o no, comen poco y aumentan de peso, comen nada y aumentan aún más. Creo que si disfrutaran más de las cosas no se harian tanto daño que siguiendo una tonta y restrictiva guía alimenticia.
 Y nada, que tengan un feliz año... y si hay alguien interesado estoy vendiendo un año viejo casi como nuevo a buen precio, algunos rayones pero nada que no salga con una pulidita.

pliz inser comerchal jier (ii)

*ANGER [IRA]



Corto promocional de la película Free Rainer aún no me la veo, pero ya lo haré ^.^.
Advertencia: Favor no intentar esto en casa y de insistir en hacerlo, favor hacerlo bajo la supervisión de un adulto responsable.

dias de lluvia

Recuerdo que en mi segundo año de la universidad me compré una botas muy costosas, costaron mas o menos como noventa dolares, que en ese tiempo era bastante dinero por un par de zapatos. Las pagué con el dinero de mi beca, lo que les aumentaba el valor porque tuve que vermelas difícil por el resto del trimestre con el poco dinero que me quedó, pero todo bien porque ya las tenía.
Para esos años usar botas estaba de moda... y aunque nunca he sido de aquellos que siguen las modas, me encantaban mis botas y más porque eran unas Caterpillar iguales a las que usaba Ini Kamose en el video de «Here Comes the Hotstepper». Es tonto... eso lo se.

Pero eso no era lo que más me gustaba de ellas, lo que más disfrutaba de mis viejas botas era que con ellas podía caminar bajo el agua... sí, así como lo oyen. En los días de lluvia podía salir con ellas puestas y podía empaparme hasta los huesos por el torrencial aguacero pero mis pies se mantenían secos como el fresco verano.
Sí, eso era lo que mas me gustaba, tener mis pies secos... y es que aquí llueve mucho, de hecho, llueve tanto que solo tenemos dos estaciones: la lluviosa y la otra. La época de lluvia dura como nueve meses y la otra, a duras penas, tres o cuatro meses que van de diciembre a marzo.
Hubo una vez que el verano se extendió hasta julio o agosto, bueno... no era verano, en realidad estabamos en una sequía, por estas cuestiones extrañas de El Niño o La Niña que se yo. Recuerdo que ya para el mes de junio no soportabamos la falta de lluvia y yo decía algo así como «Si la lluvia se forma en las nubes, y las nubes se forman de vapor de agua... entonces, si no llueve es porque falta mucho vapor de agua ¿cierto?», en esta parte siempre había alguien que me daba la razón, entonces proseguía «...si es así, entonces deberíamos sacar la plancha a vapor y planchar la ropa fuera de la casa, asi generamos mucho vapor, y del vapor saldrán muchas nubes y volverá llover como siempre.». Era un soñador, en el fondo sabía que no funcionaría pero seguía pensando en que era una buena idea.

Hoy está lloviendo, lloviendo como siempre, lloviendo como todo el año y a pesar de que me gustaría salir a caminar no voy hacerlo, no es que ya no me guste caminar bajo la lluvia, es que me hacen faltan mis botas Caterpillar.